miércoles, 2 de diciembre de 2009

Fracaso, falto, repito y abandono




La tendencia de un alumno a desarrollar fracaso y ausentarse lleva, al final de un proceso, al riesgo de abandono escolar. Evidentemente, si al desinterés por estudiar se suma el bajo rendimiento, es lógico predecir que el alumno termine por autoexcluirse del sistema si la situación persiste, concentrando tal vez sus esfuerzos en conseguir un trabajo que muchos adultos más capacitados no logran obtener.
Podemos partir de la consideración de que el estudiante es el último eslabón en la cadena del fracaso escolar. Antes de desertar, el alumno probablemente haya repetido más de una vez. En consecuencia, para comprender el abandono, se debe analizar más detenidamente la repitencia. Quien repite tiene alrededor de 20 por ciento más de probabilidades de abandonar el sistema escolar. ¿Se atribuye la repitencia a características individuales del alumno vinculadas a cuestiones psicológicas, físicas, afectivas? ¿Se la relaciona exclusivamente con cuestiones de índole sociológica? ¿Se reflexiona acerca de la escuela como productora de fracaso escolar o de la falta de precisión respecto de lo que no ha logrado por el alumno? ¿Se plantea quién o quiénes deben asumir la tarea de apoyarlo para que aprenda?
Analizar la repitencia implica también repensar la evaluación. El desafío consiste en replantear su sentido y su objetivo, de modo que, frente a un alumno con dificultad, se debería reconsiderar la pertinencia de las propuestas de enseñanza y ofrecer nuevas oportunidades de aprendizajes. No tenemos propuestas alternativas de enseñanza, y convendría avanzar hacia el desarrollo de espacios y prácticas positivas que den respuestas educativas distintas a alumnos diversos.

martes, 3 de noviembre de 2009

¿Quién fracasa?



No hemos conocido a un solo alumno que desee que le vaya mal en los estudios, aunque sus actitudes lo muestren arrojándose a un predecible naufragio.
Un estudiante que fracasa, desde luego, algo ha hecho u omitido para llegar a esa situación, pero sería incorrecto e injusto culparlo exclusivamente y no contemplar a otros actores y otras instancias sociales y educativas.
¿Cuándo no tiene éxito y abandona la escuela un alumno, quién fracasa? En el ámbito educativo actual, no superar los aprendizajes esperados también está indicando que han fracasado otras muchas instituciones y actores: su contexto social y cultural, su familia, las políticas educativas, la escuela y sus profesores. Pero quienes lo sienten en carne propia son sus padres y ellos mismos, a quienes la nota negativa, escolar y personal termina golpeándolos como una piedra. Inclusive, a quienes, en apariencia, viven el abandono escolar como una liberación. Los alumnos, sus familias y contextos, las escuelas , tienen sus propias responsabilidades.
Fracaso y abandono son fenómenos que se van construyendo en el tiempo. Con toda seguridad, todos y cada uno de ellos tienen su propia historia. No son tan sólo un resultado final e incomprensible, sino la trayectoria acumulativa de distintos elementos y condiciones que lo fueron construyendo.
Los alumnos en riesgo de abandono escolar pueden presentar las siguientes características: son alumnos que no asisten regularmente a clases y desaprueban un número elevado de materias. Además, presentan algunas dificultades de aprendizaje, de atención o bien necesidades educativas específicas derivadas de situaciones sociales de marginación o deprivación sociocultural y muestran comportamientos inadaptados, transgresión a las normas, violencia y demás.

Por Alejandro Castro Santander. El coordinador general del Observatorio de la Convivencia Escolar (UCA, Argentina)

miércoles, 14 de octubre de 2009

¡Alumnos! ¿Donde están?


Éxito escolar, fracaso y abandono de los estudios, son expresiones que empleamos para designar trayectorias y resultados de los estudiantes que entran y pasan por las escuelas. Cada una de ellas involucra experiencias y logros diferentes para los que van bien y aprenden satisfactoriamente y para los que transitan por la escuela a duras penas y no logran aprender lo esperado. Aquellos alumnos a quienes la escuela les devuelve un juicio de fracaso son descalificados, no sólo en sus capacidades cognitivas, sino también en otros aspectos personales y sociales. El fracaso oficialmente certificado hace que el paso hacia otros trayectos de formación quede detenido y sean afectadas las imágenes y representaciones de sí mismos como personas y ciudadanos. El fracaso y el abandono tienen rostro y también consecuencias en el tiempo.


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